¿Será la "superinteligencia" lo último que inventemos los humanos?

A finales de octubre, un grupo extraordinario de cientos de figuras públicas —incluyendo destacados informáticos, expertos en inteligencia artificial, premios Nobel, figuras políticas y religiosas, e incluso un miembro de la familia real británica— firmó una carta abierta con una única y urgente exigencia: prohibir el desarrollo de la "superinteligencia".

La advertencia de la carta era clara: la humanidad se acerca rápidamente al desarrollo de una entidad mucho más inteligente y capaz que ella misma, una que no podrá controlar y que, en última instancia, podría dominarla e incluso llevarla a su desaparición.