Reclusas de una Prisión de Máxima Seguridad para Mujeres Quedan Embarazadas una por una. Entonces…

Después de la confesión, Luis salió de la sala dando por terminada la conversación. Beatrich y Camil se miraron. comprendiendo que esa era la pista más concreta que habían recibido hasta el momento. Tenemos que revisar las cámaras. Buscaremos el lugar exacto que mencionó. Si hay algo ahí, necesitamos verlo ya, dijo Camil con decisión. Beatrichintió el corazón latiéndole con fuerza.

Parecía que por fin estaban cerca de desentrañar el misterio que las había atormentado durante tanto tiempo. Unos minutos después, ambas estaban frente a la pantalla del monitor, observando con atención las imágenes captadas por las cámaras.

Ajustaron el enfoque hacia la esquina del patio mencionada por Luis entre los arbustos y los bancos de piedra. Durante los primeros minutos todo parecía normal. Las internas charlaban, se sentaban en los bancos y caminaban por el patio. Pero entonces Beatrich notó algo peculiar. Espera dijo señalando la pantalla. Había cuatro mujeres ahí hace un momento. Ahora solo hay tres.

Camil retrocedió el video grabado entrecerrando los ojos para enfocar mejor las imágenes. Tienes razón. Una de ellas desapareció entre los arbustos. Necesitamos ver a dónde fue”, dijo Camil mientras ambas seguían observando. Durante 30 minutos observaron a las tres internas restantes, que parecían estar alerta como si vigilaran algo.

Entonces, la interna desaparecida reapareció entre los arbustos como si nada hubiera pasado. Beatrick contuvo el aliento sintiendo que la tensión aumentaba. Camil, creo que encontramos lo que estábamos buscando. Tenemos que ir allí. Esperaron hasta que el patio quedó vacío al final del día. Una vez que todas las internas regresaron a sus celdas, Camil y Beatrick salieron de la sala de monitoreo y se dirigieron al lugar señalado.

Cuando llegaron a los arbustos, Camil apartó con cuidado las hojas y encontró algo inesperado, una pequeña abertura en el suelo, casi invisible entre la maleza. “Beatrick, mira, lo encontramos”, exclamó Camil sorprendida. Beatrick se agachó y abrió los ojos de par en par al darse cuenta de que se trataba de un túnel estrecho y bien oculto. Un túnel todo este tiempo justo bajo nuestras narices.

Rápidamente llamaron a unos guardias para que bajaran al túnel e investigaran a dónde llevaba. Los guardias siguieron el camino estrecho y después de unos minutos regresaron con la tan esperada respuesta. El túnel conectaba el patio de la penitenciaría de mujeres con el patio de la penitenciaría de hombre.

Camillo, Beatrick y los guardias estallaron en carcajadas en cuanto comprendieron lo que estaba ocurriendo. Así que eso era, comentó Camilo secándose las lágrimas de risa. El misterio de las mujeres embarazadas era en realidad un romance clandestino entre reclusos de los dos pabellones. Según los guardias, el túnel parecía ser el resultado de un antiguo intento de fuga que fracasó.

En lugar de salir de la prisión, cavaron hacia el ala opuesta, creando un vínculo secreto entre ambas penitenciarías. Allí, en el túnel estrecho y oculto, varias parejas de internos se encontraban regularmente, aprovechando la suerte de haber descubierto ese pasaje. Con encuentros constantes y sin ningún tipo de protección anticonceptiva, el resultado inevitable fue que varias internas terminaron embarazadas.

Camile y Beatrick informaron a la administración de ambas prisiones sobre lo sucedido. Tras una larga discusión sobre cómo proceder, la decisión fue simple y efectiva, cerrar las dos entradas del túnel, evitando así nuevos encuentros secretos y, en consecuencia más embarazos inesperados. Como alternativa, las administraciones decidieron organizar visitas íntimas en días específicos del mes, asegurando que estos encuentros se llevaran a cabo de manera segura, controlada y con la privacidad necesaria para evitar futuros problemas. En los meses siguientes, Camille y Beatrich siguieron de cerca la

resolución de las consecuencias de aquel misterio. Los cinco bebés nacidos en prisión fueron entregados a las familias de las internas, quienes se harían cargo de los niños mientras sus madres cumplían sus condenas. Con el túnel debidamente cerrado y el sistema de visitas íntimas funcionando, la rutina en la penitenciaría pareció volver a la normalidad.

El misterio de las mujeres embarazadas se convirtió en una historia graciosa, llena de elecciones, contada con muchas risas en reuniones y encuentros del equipo, como recordatorio de que la verdad suele ser más simple de lo que imaginamos. Por más complejo que parezca un misterio, las respuestas pueden estar justo frente a nuestros ojos.

La paciencia, la persistencia y la búsqueda de la verdad siempre traen las respuestas que buscamos al final.