¿Dónde Está Él Ahora?
La pregunta permaneció en el aire.
Ofelia sonrió con tristeza y dijo:
—“En un lugar tranquilo. Y sé que escuchará mis palabras, aunque no lo diga.”
No confirmó si siguen en contacto.
No reveló si se volverán a ver.
No aclaró si la historia tuvo algún cierre.
Solo dejó un pensamiento:
—“A veces, lo más hermoso de una historia es que siga abierta.”
Conclusión: La Verdad Que Liberó a Ofelia Merina
A sus 76 años, Ofelia no solo dio una entrevista: abrió una caja sellada por décadas.
Su confesión no fue escándalo.
Fue un acto profundamente humano.
Un acto de honestidad tardía.
Un acto de amor real.
Y al hacerlo, enseñó algo que pocos se atreven a decir:
“No hay edad para decir la verdad.
No hay edad para amar.
No hay edad para liberarse.”
El público aún procesa sus palabras.
La industria aún comenta la entrevista.
Y “L.” —en algún lugar— seguramente escuchó su nombre resonar por fin.