No solo los humanos: la ciencia confirma que la cara de los animales también delata lo que están pensando

La ventaja de la realidad virtual

La realidad virtual permitió el control preciso del entorno. El ambiente externo podía distraer a los animales con ruidos, olores o movimientos, lo que dificultaría identificar qué señales se relacionan con una acción concreta. Mientras que el escenario virtual facilita asociar el cambio de expresión con el estímulo que lo provocó.

Este enfoque también ayudó a obtener datos fiables y comparables al repetir las mismas condiciones una y otra vez. Gracias a esto, se confirmó que muchas expresiones detectadas no eran aleatorias, sino respuestas consistentes a determinadas situaciones.

Y es que “leer” las expresiones de un animal podría ser una herramienta útil para evaluar su bienestar y ayudar a detectar signos tempranos de estrés o incomodidad en especies de laboratorio, parques zoológicos o mascotas domésticas.

Gracias a este avance científico y la realidad virtual, es posible comprender un poco más cómo funciona el cerebro en la expresión facial y la toma de decisiones. Por otro lado, invita a avanzar en estudios dentro áreas como la neurología, psicología e inteligencia artificial. Aunque no hablan, los animales tienen mucho por decir… y la ciencia está aprendiendo a escucharlos.