¿Cómo realizaron la investigación?
Los científicos crearon entornos de realidad virtual para los ratones y monos. Utilizaron pantallas de gran formato que rodeaban a los animales para que estos recorrieran escenarios simulados y realizaran distintas tareas, como atravesar un laberinto, encontrar una meta o responder a un estímulo visual o sonoro.
Mientras hacían estas actividades, se registraron modificaciones en el tamaño de las pupilas según el nivel de atención o estado de alerta; movimientos de bigotes en ratones, necesarios para explorar y orientarse; pequeños gestos faciales y cambios en la mirada en los monos como las microexpresiones humanas.
Estos resultados se procesaron en un ordenador que aprendió a relacionar cada patrón facial con un comportamiento. Así, el sistema anticipó si un ratón giraría a la derecha o a la izquierda, o si un mono reaccionaría rápido o lento ante un estímulo.