Millonario queda en Shock al ver una Obrera Idéntica a su Hija Perdida

el CEO de una empresa constructora queda en shock al ver a una obrera idéntica a su hija desaparecida hace 20 años. Lo que hizo después te dejará sin palabras. El sitio de construcción de un gran complejo de apartamentos en las afueras de la Ciudad de México estaba lleno de actividad desde horas tempranas de la mañana.

Enormes grúas surcaban el cielo y el ajetreo de los trabajadores llenaba el lugar. Ese día el presidente de la empresa constructora, Gustavo Mendoza, visitaba personalmente el sitio. A pesar de sus 62 años, Gustavo caminaba con la espalda erguida inspeccionando el lugar. A su lado, siempre como una sombra, estaba su secretaria de 60 años, Luisa Vargas.

Era su fiel asistente de muchos años y manejaba desde su agenda hasta los detalles de su vida personal. Señor presidente, por aquí, por favor. Le mostraré la zona donde se ha terminado el armazón”, dijo Luisa, tomando suavemente el codo de Gustavo para guiarlo. Él asintió con una mirada aguda y atenta, revisando minuciosamente cada rincón del sitio.

Su experiencia de décadas en la industria de la construcción se reflejaba en sus ojos. “¿Qué tal la calidad de los materiales?”, preguntó Gustavo Alcapataz. “Solo usamos lo mejor, señor presidente. ¿Le gustaría verificar personalmente? Pasaban por la zona donde varios obreros trabajaban cortando y soldando varillas de acero.

El ruido metálico llenaba el aire, pero algo captó la atención de Gustavo de forma abrupta. Entre los trabajadores vio a una joven con casco amarillo, overall cubierto de polvo y guantes gruesos, levantando dos bolsas de cemento junto a otros compañeros. La muchacha, de unos 29 años, hizo una pausa para limpiarse el sudor de la frente con el dorso de la mano y al girar hacia él, sus miradas se cruzaron.

Gustavo sintió como si el mundo se detuviera. El rostro, la sonrisa, incluso la manera en que sus ojos se alzaban ligeramente al sonreír, le recordaba tanto a su esposa que su mano tembló. La joven, ajena a su reacción, volvió a su labor cargando vigas con una destreza que sorprendía para su complexión. Gustavo, en cambio, se quedó inmóvil sintiendo que acababa de ver un fantasma en plena obra.