Los funcionarios no llegan solo a supervisar, llegan a recorrer las calles, a revisar personalmente los retenes, a pasar revista a los elementos desplegados. El convoy oficial se detiene en varios retenes. García Harfuch y los secretarios saludan al personal, conocen de primera mano las condiciones operativas.
Este tipo de presencia hace una diferencia enorme en la moral de las fuerzas desplegadas. La presencia de los tres funcionarios envía múltiples mensajes. Al CJNG. Estamos aquí. Podemos operar en tu territorio. Podemos decomizarte una fuerza de combate completa. Nuestros funcionarios de más alto nivel pueden caminar por las Pontidos.
Calles del municipio que consideras tuyo. A la población no están solos. El gobierno federal no los ha abandonado. Esta no es una estrategia temporal. Es un compromiso sostenido. A las fuerzas federales su trabajo importa. Los resultados son reconocidos al más alto nivel. Los funcionarios se reúnen con la alcaldesa Grecia Quiroz.
Se entregan los resultados del operativo. Se discuten los próximos pasos. Se plantea cómo sostener la presión sin que el CJNG pueda recuperar posiciones. Porque ese es el desafío real. No es solo golpear al crimen organizado una vez, es mantener la presión constante, es evitar que se reagrupen y vuelvan a operar.
García Harfuch supervisa el traslado de los vehículos y el arsenal a instalaciones militares en Morelia, donde se realizarán peritajes exhaustivos, huellas dactilares, residuos de pólvora, sistemas de comunicación, todo puede aportar información de inteligencia. La visita incluye declaraciones a medios. García Harfuch es claro, el gobierno federal está comprometido con la pacificación de Michoacán.
El operativo Paricutín continuará. Los resultados del viernes son solo el inicio y ese mensaje no es retórica vacía, porque el operativo ocurre apenas 4 días después de que iniciara el operativo Paricutín. 4 días. Y ya se está logrando el golpe más contundente contra el CJNG. Pero para entender por qué el CJNG arriesga tanto en Uruapan, necesitamos entender qué hace a esta región tan valiosa.
Uruapan no es solo otro municipio, es el epicentro de una industria que mueve miles de millones de pesos anuales. Es un corredor estratégico y quien lo controla tiene acceso a flujos de dinero constantes y masivos. Empecemos por el aguacate. Uruapan es uno de los principales productores mundiales. Exportaciones que alcanzan miles de millones de dólares anuales.
Hectáreas de cultivos que generan empleos, riqueza y la tensión del crimen organizado. El CJNG ha encontrado en la extorsión a productores una fuente constante de ingresos que no depende del tráfico de drogas. Es dinero legal que pueden extraer mediante amenazas. Las cuotas semanales a los productores más grandes pueden alcanzar decenas de miles de pesos.
Multipliquen eso por cientos de productores y estamos hablando de millones mensuales sin mover un solo gramo de droga. Y quienes se niegan a pagar enfrentan consecuencias brutales, amenazas, destrucción de cultivos, incendios, secuestros. Por eso la mayoría simplemente pagan. Pero el aguacate es solo una parte, la otra parte son las rutas.
Las carreteras que atraviesan Uruapan conectan la costa michoacana con el interior del país y en la costa está el puerto de Lázaro Cárdenas, fundamental para el ingreso de precursores químicos desde Asia. Contenedores que llegan oficialmente con productos legales, pero que en realidad traen toneladas de sustancias químicas para producir fentanilo y metanfetamina.
Controlar los corredores que conectan ese puerto con laboratorios clandestinos es una ventaja competitiva crucial. Quien domina esas rutas puede mover precursores sin interferencia. Por eso el CJNG ha expandido su presencia hasta operar en 110 de los 113 municipios de Michoacán. No es presencia marginal, es dominio casi total del estado.
El operador regional clave es Ramón Álvarez Ayala, el runo. Su centro de operaciones está entre Apatingán y Uruapan y los 10 vehículos asegurados presuntamente forman parte de las células que responden directamente a él. Esto nos dice que el convoy no era una operación menor, era parte de la estructura de combate de uno de los liderazgos regionales más importantes del CJNG.
Durante 2025, Uruapan ha registrado más de 80 homicidios directamente vinculados a disputas criminales. 80 personas asesinadas, 80 familias destruidas, muchos relacionados con la disputa por el aguacate, productores que se negaron a pagar, trabajadores asesinados para enviar mensajes, líderes comunitarios que intentaron organizarse.
El convoy del viernes probablemente se dirigía a reforzar posiciones antes de que la presión del operativo paricutín se intensificara, pero al mover ese convoy masivo por brechas en la madrugada, evidenciaron su presencia y perdieron una inversión millonaria. Este error táctico nos dice que el operativo paricutín ya está teniendo impacto apenas días después de su inicio.
El CJNG está siendo forzado a moverse bajo presión y cuando eso pasa cometen errores. Y esas preguntas empezaron a responderse en la madrugada del viernes 15 de noviembre. 2 horas de enfrentamiento, 10 vehículos blindados de comisados, más de 30 armas aseguradas, 40 sicarios. que escapan, pero pierden toda su capacidad de combate.
Y lo más importante, esto ocurre apenas 4 días después de que iniciara el operativo Paricutín. Este operativo marca un punto de inflexión, no solo por lo que se decomisó, sino por lo que representa estratégicamente. El CJNG intentó responder al despliegue federal moviendo recursos. quiso enviar un mensaje, podemos seguir operando.
Pero el mensaje que terminó enviando fue completamente diferente. Lo que demostró es que la presión federal los está obligando a moverse, a tomar decisiones bajo presión, a cometer errores tácticos, como transitar con 10 blindadas por zonas donde hay patrullajes de élite. Y cuando un grupo criminal actúa bajo presión, es cuando comienza a perder el control.
El aseguramiento de estas 10 unidades es un golpe que el CJNG va a sentir durante meses. No es solo el dinero, es la capacidad operativa que pierden, es el tiempo que les tomará reconstruir y todo eso mientras continúa la presión federal, porque este operativo no es un evento aislado, es el inicio de una estrategia que contempla presión sostenida durante meses.
El operativo paricutín no es una operación de una semana, son 1980 elementos desplegados específicamente para Michoacán. Son patrullajes constantes. Son incursiones en áreas donde históricamente los grupos criminales han operado con libertad y la visita de García Harfuch y los secretarios el mismo día refuerza ese mensaje.
No es solo presencia militar, es compromiso político al más alto nivel, es voluntad sostenida de recuperar el control. Para el CJNG, este operativo es una advertencia. Si en solo 4 días ya perdieron 10 blindadas y un arsenal masivo, ¿qué pueden esperar en los próximos meses? Eh, el runo acaba de perder una parte significativa de su eh fuerza de combate y ahora tiene que explicarle a sus superiores cómo fue que un convoy de esa magnitud fue interceptado y desmantelado en una sola noche.