Entre todos los frutos secos, las nueces se destacan por su alto contenido en antioxidantes como la vitamina E, la melatonina y los polifenoles. Estos compuestos combaten el estrés oxidativo, un proceso que acelera el envejecimiento celular y contribuye al desarrollo de enfermedades crónicas. Consumir nueces regularmente ayuda a proteger las células y mantener un cuerpo más resistente al paso del tiempo.
3. Favorecen la función cerebral
No es casualidad que las nueces tengan forma de cerebro. Contienen grasas poliinsaturadas, polifenoles y vitamina E, nutrientes que benefician directamente la salud neuronal. Diversas investigaciones señalan que su consumo habitual puede mejorar la memoria, la concentración y el estado de ánimo, especialmente en personas mayores.
4. Mejoran la salud intestinal
Un intestino sano es clave para una buena digestión, una inmunidad fuerte e incluso un equilibrio emocional. Las nueces actúan como prebióticos naturales, favoreciendo el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino. Esto ayuda a reducir la inflamación y a mejorar la absorción de nutrientes, fortaleciendo el sistema digestivo de forma natural.