Los de arriba se asustaron cuando supieron que ustedes recuperaron los celulares. Ordenaron limpiar el problema. Le pregunté quiénes eran los de arriba. Dudó. Luego habló. dijo que los sicarios recibían pagos de operadores conectados con funcionarios estatales, pero había algo más que necesitaba que entendiera. Eh, le mostré otro documento que hizo que sus manos temblaran, el informe del Michoacanazo de 2007.
Le expliqué que hace 18 años arrestaron a decenas de funcionarios del PRD en Michoacán vinculados con narcotráfico. Entre ellos estaba Roldán Álvarez, alias R3, hermano de Ramón y Rafael Álvarez Ayala. Runo y R2, los comandantes del cártel Jalisco que ahora controlan Uapan. R3 era presidente municipal de Patzingán cuando lo detuvieron.
Lo acusaron formalmente de trabajar para el crimen organizado. Pero, ¿saben qué pasó? Lo liberaron a él y a casi todos los demás. El sistema judicial los protegió. R3 siguió haciendo política, intentó ser diputado por Morena en 2024, el mismo partido que gobierna Michoacán. Eh, sus hermanos Runwir 2 siguieron eh operando para el CJNG.
Tres hermanos, dos narcos, uno político. Esa es la estructura real de poder en Michoacán. Política y narco no están separados, son la misma familia. Le dije al licenciado que por eso Manso tenía que morir porque estaba rompiendo ese pacto histórico entre gobierno y cártel que lleva décadas funcionando. El licenciado asintió y dijo algo escalofriante.
Manso creía que podía cambiar las reglas, pero las reglas las escribieron hace 20 años y están firmadas con sangre. Le expliqué cómo llegamos hasta él. Recuperación forense de celulares en Capácuaro. Extración de datos borrados. Cruce con 143 cámaras. análisis de torres celulares, entrevistas con 72 testigos, herramientas de inteligencia.
Cada mensaje eliminado reapareció en nuestros servidores. Le mostré la reconstrucción tridimensional del operativo con líneas de tiempo, GPS y comunicaciones. Era como ver una coreografía criminal en cámara lenta. Pero cuando creíamos haber visto todo, un testigo nos reveló algo que explica el nivel de complicidad.
Una comerciante de la plaza declaró que tres días antes del festival vio elementos de seguridad estatal midiendo distancias en la jardinera exacta donde después mataron a Manso. Dijo que les pareció raro porque no era protocolo normal de un evento cultural. tomaban fotos, anotaban ángulos, discutían posiciones.
Cuando le mostramos fotografías, identificó a dos de ellos como parte del equipo de coordinación de seguridad que reporta directo al gobernador. Esos elementos no estaban previniendo un ataque, lo estaban facilitando. Le mostré al licenciado esa declaración. palideció, dijo que esa información confirmaba lo que él sospechaba, que el operativo no fue solo coordinado con permiso del gobierno, fue coordinado con el gobierno.
Cuando ya no tenía salida, empezó a hablar de la filtración interna desde el gobierno sin que yo se lo pidiera. Las palabras le salían atropelladas como si necesitara sacar todo lo que llevaba guardado. dijo que un funcionario del Ayuntamiento con acceso a la agenda de Manso les confirmó con 48 horas de anticipación que asistiría al festival con Dylan, que no usaría chaleco por protocolo de convivencia y que su seguridad sería relajada.
Les filtró el horario exacto, el recorrido altar por altar y dónde se detendría para fotografías. Le exigí el nombre. dijo que no lo conocía directamente, que todo pasaba por el operador, un hombre que maneja filtraciones desde el gobierno estatal y cobra 50,000 pesos por cada paquete de información crítica. Pero cuando le pregunté si había más gente involucrada, el licenciado soltó nombres que melaron.
Mencionó a tres funcionarios estatales específicos que facilitaban operaciones del cártel. Eh, primero un subsecretario de seguridad estatal que cobraba mensualmente para alertar sobre operativos federales antes de que se ejecutara. Eh, el segundo, un coordinador de programas sociales que desviaba recursos públicos hacia cuentas que luego se usaban para pagar sicarios.
El tercero, un juez que sistemáticamente liberaba a operadores detenidos del CJNG argumentando vicios de procedimiento fabricados. Dijo que esos tres formaban el triángulo de protección que permitía que el cártel operara con impunidad total en Michoacán. Sin ellos, la estructura se caería. con ellos era prácticamente invencible y entonces vino la parte que realmente nadie quería escuchar.
Le proyecté el video que tumbó cualquier versión de de fallo espontáneo. Cámaras de un negocio frente a la plaza capturaron el momento exacto en que el sicario se acerca a las vallas. La multitud no las empuja. Se ve claramente a un hombre con chaleco naranja de staff agarrando dos secciones de valla y separándolas.