En 1972 Turistas Desaparecieron en Montaña—40 años Después Hallan Diario en Frasco Junto Árbol!

recorrieron diferentes laderas, buscaron las ruinas de la cabaña y cualquier indicio de campamentos secretos. Intentaron encontrar los cimientos, tablas quemadas, restos de fogatas. Pero había pasado demasiado tiempo. Los lugares podían estar cubiertos de maleza, los árboles podían haber cambiado y el suelo podía haberse desplazado. Nadie encontró nada significativo.

Quizás realmente había allí una pequeña cabaña que se había podrido o quemado con el paso de las décadas. Si los criminales existieron, hacía mucho que no quedaba rastro de ellos. Además, en el diario se describía un árbol como punto de referencia, pero en las montañas hay miles de árboles iguales. La pareja podría haber hecho marcas, pero ¿quién las encontraría 40 años después? Todo se borró y la lata se encontró en otro lugar porque la tierra y las raíces la habían desplazado.

Para muchos, este diario se convirtió en la única prueba real de que la desaparición no fue un accidente. La pareja no desapareció porque resbalaran y cayeran al abismo. Los retuvieron por la fuerza. Las últimas líneas gritan miedo e incomprensión por el trato que les estaban dando. No hay motivos ni explicaciones ni quiénes son esas personas.

Es posible que los secuestradores no dijeran quiénes eran o que lo hicieran, pero la pareja no sabía si creerles o no. Así pues, ante los lectores del diario se presenta una imagen aterradora. Los turistas llegaron al final de su escapada de una semana, pero luego desaparecieron sin dejar rastro a manos de desconocidos. Es muy posible que los hayan matado y escondido los cadáveres en un lugar inaccesible o que los hayan obligado a ir a algún lugar del que ya nadie ha regresado.

Todo esto ha generado otra ola de conversaciones sobre lo peligrosas que son las zonas montañosas cuando no hay un control adecuado. Pero ahora en el siglo XXI muchos de estos lugares están equipados con senderos, bases turísticas y la comunicación móvil funciona de alguna manera en las alturas. El caso de los años 70 ya se percibía como una historia de otra época, cuando todo era más salvaje e inabarcable.

Sin embargo, para los familiares sigue siendo una tragedia sin resolución. Ni siquiera tienen una tumba donde llorar a sus seres queridos. La única reliquia son estas hojas húmedas escritas con mano temblorosa en los últimos días o incluso en las últimas horas de vida.

Los rescatistas y la policía celebraron un pequeño funeral en las montañas, reuniéndose en el lugar donde se suponía que podía discurrir su ruta. Allí colocaron una pequeña lápida en memoria de los turistas desaparecidos. Se considera que se trata de una de las desapariciones más misteriosas que jamás hayan ocurrido en esta zona. Muchos de los antiguos rescatistas, que aún recuerdan el caso, acudieron y depositaron flores.

Dijeron que se sentían culpables. En su momento, estaban convencidos de que se trataba simplemente de una pérdida. Nadie pensó que pudiera tratarse de un secuestro. Si hubieran tenido información, tal vez habrían buscado de otra manera. habrían revisado los edificios abandonados, habrían buscado señales de personas, pero entonces algo así parecía increíble.

El hecho es que el diario está fechado en 1972, fue encontrado en 2012 y pasó 40 años bajo tierra. La última frase aterradora se convirtió en un símbolo de la irreparable tragedia. Si leen esta nota es que no estamos vivos, no sabemos quiénes son, nos retienen por razones desconocidas. Este momento parece desvelar lo desconocido de la tragedia.

Muestra que el final del viaje se convirtió en cautiverio y muerte. No hay explicaciones, no hay culpables en el banquillo de los acusados. Solo quedan en la memoria unas líneas descoloridas. Pronto, los periódicos dejaron de publicar la noticia en primera plana.

No se produjeron nuevos descubrimientos y la policía no pudo presentar cargos contra nadie en concreto. El expediente volvió a los archivos, pero nunca se cerró oficialmente, quedando con la etiqueta de sin resolver. Algunos curiosos siguieron debatiendo en foros, planteando hipótesis sobre bases militares secretas. Otros suponían que la pareja se había topado con un grupo de contrabandistas que no querían que se descubriera su rastro. Pero todos son conjeturas, no hay pruebas documentales.

Entre los habitantes locales ha surgido una nueva leyenda. Si antes se decía, “Allí desapareció una pareja, no los encontraron. Seguramente fue un accidente, ahora se dice otra cosa. Cayeron en manos de unos desconocidos que se escondían en las montañas. Su diario fue encontrado 40 años después. Algunos padres ahora prestan más atención a sus hijos cuando quieren ir de excursión.

Les recuerdan constantemente que tengan cuidado y que sigan las normas de seguridad. Pero muchos turistas experimentados están convencidos de que ahora es poco probable que se repita algo así. Hay más gente alrededor, hay medios de comunicación y es poco probable que haya bandidos merodeando por las montañas, secuestrando a transeútes al azar.