Empresario Japonés Demuestra Que México Es El País Más Rico Del Mundo

tienen casa particular, coaches último modelo, mandan a sus hijos a las mejores universidades de México y todavía se dan el lujo de tener casas de campo en el estado de Morelos o en el Estado de México. Es por ello que yo me autoautorizo para poderme parar en un foro tan prestigiado como este para decirle, señores de Chidrawi, que que con México, con su gente se puede siempre y cuando les des educación formativa.

¿Para qué quieres tener en tu negocio un contador, un fiscalista, uno de recursos humanos, un ingeniero, un mecánico con dos maestrías? Pero que no es honesto, que no sabe trabajar en equipo, que no es puntual. Mientras más años lo tengas en tu negocio, más daño te va a ocasionar. Los valores no tienen título, no tienen maestrías, fíjese.

Pero, ¿saben qué? Lo que hace al individuo ser de calidad, es lo que hace una familia ser de calidad, es lo que hace una empresa ser de calidad, es lo que hace un país ser de calidad. Ustedes vieron, recordarán lo que hace 4 años le pasó al Japón esa olota del tsunami, una olota de 35 m de altura que arrasó todo el norte del Japón, que hizo mayores estragos materiales y humanos que que la bomba atómica de Hiroshima.

Vieron acaso al ejército japonés cuidando que no que los vecinos no estuvieran haciendo actos de rapiña? ¿Vieron acaso a los japoneses saqueando supermercados o o robando? No, cuando lo primero que hacen es abrir carreteras, después cuando empiezan a llegar los primeros productos, los supermercados en agradecimiento a esa localidad, a su gente, bajaban los precios al costo y no por más dinero que trajeras tú en tu cartera, comprabas medio supermercado para llevártelo solito a tu casa.

solo lo necesario para que nos alcance a todos. Cuando el supermercado estaba a rajatabla de clientes, se va la luz y los japoneses empiezan a regar a regresar la mercancía a los anaqueles y se salen con las manos vacías. Las termonucleares a punto de explotar, los jóvenes técnicos trabajando las 24 horas del día tratando de remediar el daño y ahí entran los jubilados diciendo, “Saquen ustedes a esos jóvenes.

Nosotros con nuestra experiencia y con nuestras vidas vamos a remediar el daño. A estos, señores, se llaman valores. El año pasado recordarán en Baja California Sur, en La Paz, en Cabo San Lucas y un año antes en Acapulco fuimos arrasados por dos grandes ciclones. Lo primero que ves es el ejército mexicano vigilando que los vecinos no estuvieran haciendo actos de trapiña.

¿Ves cómo están saqueando supermercados, llevándose computadoras, muebles de jardín, televisores, ves como sale un cuate corre y corre con una televisionzota de plasma del supermercado. Después, bueno, después ese ese güey está dos meses sin luz, pero bueno, ya tienen la tele. Cuando empiezan a llegar los primeros auxilios como llenas, peleándose, golpeándose, arrebatándose las cosas, señores.

Y esta noticia en 30 minutos se difunde por todo el mundo como la del Chapo, haciendo creer a medio mundo que somos pura gente de vivales, gente aprovechada [Música] y se nos olvida que la actitud de cada uno de nosotros representa a esta nación, a esta bandera, señores. [Música] La actitud, la sonrisa, la honestidad, el buen ser son los embajadores, ustedes, tú yo, de esta nación, por la cual debemos de cuidar, de enaltecer y hacer que la gente confíe en nuestro México.

Ahora, no sé si en sus en sus regiones donde están todas las tiendas Chido, hubo elecciones. Me imagino que sí. Por ello quiero plantearles tres problemas que tiene mi México y que si no lo sabemos resolver de raíz, nuestro México no va a poder salir adelante. El mayor problema que tiene mi México, señores, es que no somos autosuficientes en nuestros propios alimentos.

Somos grandes importadores de granos. El que les habla ha sido presidente de la Federación Panamericana de la Lechería y con tristeza les tengo que decir que somos el segundo país que más leche importa en el mundo. Después de China, México es el país que más leche en polvo importa en el mundo.

Pero también somos un país que se atreve a vender este tipo de aguas más caras que la leche. Al pobre campesino que se tiene que levantar en la madrugada a ordeñar y sacar los tambos a pie de carretera, pues ya no le conviene echarle agua a la leche porque le sale más cara el agua. Somos un país que quiere comprar a 850 12 pesos el kilo de tortilla, sin entender que se necesitan de 14 a 16 mazorcas para hacer 1 kg de tortilla.

¿Cuánto le estás pagando al pobre campesino? Estamos pagando una verdadera miseria, señores, y lo único que estamos haciendo es obligándolos a que tengan que abandonar su tierra, su gente, sus familias, sus hijos, sus tradiciones, sus comidas, irse a buscar trabajo al otro lado. Yo soy hijo de inmigrantes y sé lo difícil que es llegar a un país extraño, sin hablar el idioma, sin amigos y sin dinero, y tener que trabajar 14, 16 horas diarias, sábados y domingos para mandar dinero a los municipios más pobres que dejaste en la República Mexicana es de gente valiente.

Y gracias a estas remesas que actualmente ocupan el segundo lugar como ingresos para México, tal vez ya sea el primer lugar porque como está el petróleo pues y en Pérdidas Pemex, yo creo que sí son el primer lugar de remesas que llegan a nuestro México y gracias a estas remesas tenemos una estabilidad socioeconómica más o menos pasable.

Pero el problema, señores de Cheri, no es que tengamos que traer los granos y los alimentos que nos hagan falta. El gravísimo problema en que México se está metiendo día a día es que pónganse a pensar, ¿a quién obedece un perrito? ¿A quién obedece una mascota? ¿Saben a quién? Al que le da de comer. Y eso es perder libertad. libertad hecha en mi México por muchas batallas, por muchos héroes, por muchas vidas y que actualmente por estarle pagando una miseria al campesinado mexicano, estemos perdiendo esa libertad y no solo la libertad, sino hasta la dignidad como

nación, porque ahora nos pueden poner una bardota en la frontera. ¿Y qué dices, mexicano? Tienes que aguantarte tu rabia, tu coraje, tu orgullo, tu dignidad por hambre, señores. Como que no se vale. ¿Ustedes creen? ¿No creen que cualquier campesino mexicano quisiera vivir como viven todos los campesinos de los países prepundistas, de Estados Unidos, de Europa, de Japón? tener en su casa aire acondicionado, tener un congelador, tener un refrigerador, un microondas, una lavadora, una televisión de plasma, su carrito Nissan y poderse tomar de vez

en cuando un Yakuz. Pero el pobre se da cuenta que mientras más trabaja, mientras más siembra, más pierde en mi México. Y miren, señores, tal vez no nos hayamos dado cuenta, pero no crean que para que en tu país, para que en nuestro México haya tranquilidad, haya paz, sean necesarios esas gentes que ustedes ven en las carreteras de toda la provincia mexicana, esos militares en sus jeips con sus riflotes y enmascarados así todos que den paz y tranquilidad a una nación. ¿Saben ustedes quiénes son los que en verdad dan tranquilidad y paz en un país? Son

los campesinos. Son en verdad los porque hay un dicho muy mexicano que espero nunca se les olvide. A panza llena, corazón contento. A panza llena, corazón contento. Imagínense ustedes que toda la población de México por años comies satisfactor satisfactoria y sanamente y que además tuviéramos productos agrícolas que estuviésemos exportando en grandes cantidades, haciendo a los campesinos cada vez más ricos.