Empresario Japonés Demuestra Que México Es El País Más Rico Del Mundo

El elefante por lógica, quería ser libre y estuvo luchando día y noche por safarse de esta cuerda. Pero en ese momento la cuerda fue más fuerte que él. Le lastimó la manita. Se la sangró, le sale costa, después le sale callo, pero no solo callo en la manita, lo triste es que sale callo en la cabezota. No puedo, no puedo.

Y así va creciendo, creyendo que no puedo. empieza a quemar el circo y no se atreven a salir de la línea imaginaria que les había lo habían educado desde pequeños los domadores y así como por eso es muy importante que poda que tengamos la la iniciativa ustedes en cada tienda, en cada en cada departamento, cómo componerlo más, cómo hacerlo mejor, cómo superarnos, ¿Cómo hacer que crezca como empresarios, como siéntanse dueños de Chui porque de ellos viven, vive su familia.

Trabajen siempre en pensando en una mejora, en una mejora diaria y verán que tenemos mucho, mucho por hacer. Ahora son 15 horas de vuelo desde México al Japón. Siempre van a llegar en la tarde o la anochecer o muy temprano, porque en Japón después de las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana sobre los cielos de Japón no vuela un solo avión, porque no con el ruidero del Jumbo Diet van a levantar los ancianos, a los bebitos que duermen en los pueblos, en las ciudades del Japón.

Siempre es el respeto a las mayorías, por lo tanto, van a llegar en la tarde al anochecer. Échense un buen baño, una buena cena y descansen, descansen de estas largas, largas 15 horas de vuelo. Pero a la mañana siguiente yo quisiera que hicieran la siguiente prueba. Me puedo subir arriba para porque no como que no los veo. Ahí tengo los ojos chiquitos, todavía no los veo. Así ya.

Este, si no se me duermen allá los de atrás, [Música] ¿eh? llegan eh, descansen de estas largas, largas 15 horas de vuelo, pero a la mañana siguiente yo quisiera que hicieran la siguiente prueba. Por favor, saquen su camisa o su blusa a lavar. Pero antes de sacarla a lavar, pónganle un billetote de $100, métanlo en la bolsa de lavandería y ustedes váyanse de turistas, váyanse de compras, váyanse a trabajar o estudiar a lo que hayan ido al Japón y cuando regresen en la noche van a encontrar una camisa perfectamente lavada y planchada y al lado de los

$100. Si no aparecen estos $100, yo en apuesta pública les pago 1000. Puedo hacer este tipo de apuestas porque conozco perfectamente bien la educación formativa que se da en ese pueblo. Cuando salgan a la calle van a ver estaciones del metro que alrededor de la estación hay cantidad de bicicletas y de motocicletas con que la gente va de su casa a la estación, deja su bici, deja su moto sin cadena, sin candados, sin llaves.

toma el tren, se va a trabajar 8, 10, 12 horas, regresa en la noche, agarra su bici, agarra su moto con la cual regresa a su casa. Si está lloviendo el municipio, bueno, la delegación de Benito Juárez, de la Iztapalapa o la de Hidalgo ponen al ponen alrededor de la estación cantidad de paraguas que la gente agarra, se va a su casa y al día siguiente regresa ese paraguas a la estación, tal y como se en la estación enhualcoyot, acá en la ciudad de México.

nos da risa, ¿verdad? Cuando nos deberíamos de preguntar, “Oye, ¿por qué lo podrán hacer los japoneses si son mucho más feos que nosotros? ¿Y por qué no lo podemos hacer nosotros?” ¿Saben ustedes por qué? Porque allá se educa bajo un principio. Si no es tuyo, debe ser de alguien. Si no son tus crayolas, niñito, deben ser de alguien.

Si no es tu baloncito, debe ser de alguien. Si si en en la universidad en el baño te encuentras un reloj, una cartera, un celular y no son tuyos, pues deben ser de alguien. Señores directivos de Chrudi, gerentes de Chrudi, si en la fiesta de fin de año se encuentran una señora y no es suya, pues debe ser de alguien, eh, usados.

Si yo me encuentro en el en el centro de cualquiera de las plazas donde están sus tiendas, una cartera, chin. Yo la vi primero, eh, yo la vi primero. Ve inmediatamente cuánta lana trae y me volteó hacia la iglesia. Ay, gracias, Diosito. ¿Cómo supiste que estaba tan Y tiene la credencial de, “Tómate la foto y la regresaste, Casuga.

Qué bruto eres. Pero cuando te educan bajo el principio de que si no es tuyo, debe ser de alguien, las cosas cambian y cambian rotundamente. Y ustedes no se imaginan lo que nuestros nuestras instituciones, su empresa, los bancos, las fábricas hacen las universidades. Tenemos que hacer gastos tontos en tener que poner policías, después policías que vigilen a esos policías en videocámaras, candados, cajas fuertes, simplemente porque no educamos desde un principio de que si no es tuyo debes ser de alguien. Tan sencillo como eso. Si no es tuyo, debe ser de alguien.

Es lógico, ¿no? No. Y y mire, pero esto no es no es esta educación no la dan en las escuelas, esta educación la dan en la sociedad en la sociedad japonesa. Espero que ustedes también nos ayuden a dar esta educación con sus hijos, porque si el niño regresa del kinder, mira mamita, mira mamita, esta pluma Power Ranger que tanto quería que me la encontré en el kinder y la mamá le dice, “Ay, qué suerte tuviste, hijito.

” Y el cabrón se va de suerte en suerte hasta que termine en almoloya. [Música] Cuando ahí la mamá le tuvo que haber dicho, “¿En dónde le encontraste, niñito?” “En el kinder, mamá.” Ahorita vamos al kinder caminando seis cuadras bajo el solazo de mediodía a dejar la pluma donde la encontró. ¿Quién hace esa educación en México? Nadie.

Pero eso sí queremos que los políticos sean honestos, que los dueños sean honestos, que los trabajadores sean honestos, que los empleados sean honestos, que el público sea honesto. ¿Y tú qué has hecho? ¿Tú qué has hecho porque tu país sea honesto? Primero cambia tú. Cambias tú y cambias toda la fórmula llamada México. Como en cualquier fórmula química cambias un elemento y se cambia toda la fórmula.

Por eso debemos de cambiar nosotros. Me va a decir, “Es que en México es muy difícil.” Les puedo poner el ejemplo de mis ejecutivos, de mis gerentes. Eh, les dijeron que yo soy estudié en la escuela bancaria y comercial que está aquí en Reforma con Insurgentes. Tenía clases de 7 de la mañana a 9 de la mañana, después de 6 de la tarde a 9 de la noche.

En las tardes cuando iba hacia la bancaria, en las en las en las avenidas, en los semáforos, en las esquinas, siempre vas a encontrar en las tardes a jovencitos que venden los periódicos de la tarde. Yo les compraba el extravaciones cuando estos valían 35 centavos y les pagaba con un billetote de 100 pes. Me decían, “Oiga, no tengo cambio, estoy empezando.” Le digo, “No te preocupes, 9:30, 10 de la noche que pase por de regreso por aquí.

me regresas el cambio y no va a haber ninguna bronca. Muchos no me regresaron el cambio, pero otros me dijeron, “Joven, todavía era joven, ¿verdad? Joven, aquí está su cambio.” Y esos cuates que me dijeron, “Joven, aquí está su cambio.” Actualmente son los ejecutivos de mis empresas.