El Cartel CJNG Invadió Una Cantina — Jamás Imaginaron Quién Era El Cantinero

El cartel Z invadió una cantina. Jamás imaginaron quién era el cantinero. Son las 11:17 de la noche del viernes 8 de diciembre de 2024, cuando seis sicarios del CNG irrumpen en la cantina El Refugio en pleno centro histórico de Guadalajara. 40 clientes habituales beben cerveza y escuchan rancheras cuando las puertas se abren de golpe y entran hombres armados con fusiles de asalto.

Buscan a El Chivo, un fantasma del cartel de Sinaloa que supuestamente se esconde en la zona. Lo que no saben es que el cantinero tranquilo de 63 años que limpia vasos detrás de la barra es exactamente quien buscan y que ese hombre eliminó a 147 objetivos entre 1990 y 2005. El aire huele a pólvora, tequila derramado y miedo.

Lo que sucederá en los próximos minutos cambiará todo para siempre. Mario Soto lleva 19 años limpiando la misma barra de madera en la cantina, El Refugio. Sus manos arrugadas frotan el trapo húmedo sobre manchas de cerveza mientras los clientes habituales ríen y discuten sobre fútbol. El olor a carne asada se mezcla con el humo de cigarrillos baratos.

Mario tiene 63 años, cabello completamente blanco, una cicatriz que cruza su ceja izquierda. Para todos en el barrio es simplemente don Mario, el cantinero callado que nunca se mete en problemas. La cantina está ubicada en la calle Morelos número 342, a tres cuadras de la Catedral de Guadalajara.

Las paredes están decoradas con fotografías viejas de charros. y cantantes de mariachi. Hay 12 mesas de madera, una rocola antigua en la esquina, botellas de tequila alineadas detrás de la barra. Los viernes por la noche siempre está llena. Hoy no es excepción. 40 personas beben, conversan, olvidan sus problemas por unas horas. Mario sirve un tequila doble a don Refugio, un cliente de 70 años que viene desde hace 30. Salud, Mario, dice el viejo levantando su vaso.

Mario asiente en silencio, sin sonreír. Nunca habla más de lo necesario. Nunca cuenta historias personales. Nadie sabe realmente quién es. Nadie pregunta. En Guadalajara hay cosas que es mejor no saber. A las 11:17 de la noche, las puertas de madera se abren violentamente. Seis hombres entran con fusiles de asalto.