¿Qué se te pasa por la cabeza cuando te miras frente al espejo? ¿Acaso te ves a los ojos y sonríes por ser quien eres o de inmediato te llenas de autocrítica y juicios de los demás? La valoración personal puede influir mucho en la manera en que enfrentamos la vida y en nuestro bienestar general. Con la técnica del espejo aprendemos a cultivar nuestra autoestima día a día.
Este método se basa en reconocer todas las cosas positivas que tenemos, pero que solemos olvidar debido a la inseguridad o las opiniones externas. Su práctica invita a hablarnos con más amabilidad y a apreciarnos, con el fin de fortalecer la autoconfianza y mejorar la relación con nosotros mismos.
¿En qué consiste la técnica del espejo?
Se trata de un ejercicio de la psicología positiva que propone mirarnos a los ojos frente a un espejo y hablarnos de manera consciente y amable. Más allá de observar nuestro físico y las cosas que nos gustan (o no) de él, busca dejar a un lado los prejuicios y reconocer nuestras cualidades, logros y aspectos valiosos que muchas veces ignoramos.
La idea central es simple: cuando nos hablamos con respeto y compasión frente al espejo, creamos un diálogo interno más saludable que nos ayuda a reforzar nuestra autoestima e identificar todas las cosas buenas que habitan en nuestro interior.
De acuerdo con los expertos, al principio puede resultar incómodo mantener contacto visual con nuestro reflejo, en especial si tenemos baja autoestima o dismorfia corporal. Sin embargo, estudios sugieren que decirnos afirmaciones y mensajes positivos frente al espejo ayuda a fortalecer la confianza en nosotros mismos y aprender a valorar nuestra propia imagen.